amores

Paca y Rubén Darío

«Tú necesitas beber para escribir, yo te necesito a ti para vivir», le dice Paca (Irene Escolar) a Rubén Darío (Daniel Holguín) mientras él tiene una crisis porque no encuentra ninguna de sus botellas de lo que sea que bebiera para escribir. Él le dice que ella no tiene derecho a hacerlo y que no sabe el dolor que está pasando… Paca se hunde en todos sus dolores juntos: el de ser la señalada por estar amancebada con él, el de haber sido humillada públicamente por no saber leer ni escribir, el de vivir sin su hombre el nacimiento y la muerte prematura de su hijita; desde esos dolores que viven con ella, se crece, lo mira, le habla con rabia y firmeza y le muestra ese amor que la sostiene y le da la vida.

Irene Escolar y Daniel Holguín le da vida a Paca y a Rubén en la película La princesa Paca basada en la novela La Princesa Paca de Rosa Villacastín, nieta de Paca.

Rubén Darío era viudo, y según cuenta su personaje en la película, Rosario Murillo se aprovechó de su debilidad para casarse con él, pero él hacía años que no tenía nada que ver con su esposa cuando conoció y se enamoró de Paca. Entonces Paca se fue a vivir con un hombre casado del que se enamoró durante la primavera de 1899, en los jardines de la Casa de Campo (Madrid). No te voy a contar más cosas sobre Rubén Darío y Francisca Sánchez porque puedes encontrar todo en artículos como este de Amelia Castilla en El País y porque lo que a mí me gustaría resaltar de Paca es la libertad, esa que la misma Emilia Pardo Bazán admiraba en ella, aunque Paca no supiera que lo era.

Creo que  el amor es voluntad, pero también es libertad. Y la libertad se va ganando a medida que vas conociendo quién eres, qué quieres y cómo, pero sin que esto requiera obsesión y control. La libertad tiene los límites que tus valores y la legislación vigente van poniendo, tú vives contigo pero también vives en sociedad.

Paca en el amor encontró su libertad, primero amó, se entregó, y su vida tuvo sentido gracias a ser la mujer de Rubén Darío; pero poco a poco fue descubriendo que también Rubén Darío era su hombre, y que ambos eran libres.

Rubén Darío y Francisca Sánchez. Foto: El Mundo