grullas, lo de toda la vida

50 círculos

Parece que a veces le damos forma circular a la vida, un año más que cumplimos es como darle una vuelta más a la vida. Aunque algunas vivencias tengan sus vértices, sus ángulos rectos u otras formas, queda flotando en el imaginario la idea de un círculo cuando hablamos de años o ciclos, como lineal es la imagen que aparece cuando hablamos de etapa.

Sabemos que hay círculos viciosos y círculos virtuosos, y aprendemos con los años que hay vicios en la virtud, pero siempre entrelazado en todos los círculos de la vida pasa el gran círculo de la amistad.

Al cruzar el umbral de los cincuenta cada grulla recibe su pulsera. Nunca ví una cara de sorpresa tan auténtica en una persona que sabe lo que contiene la cajita envuelta como regalo que le dan por su cumpleaños, y cuando la abre, rápidamente se pone su pulsera, extiende el brazo y dice feliz: ¡Tengo mi pulsera!.

Y así, cumple a cumple vamos completando un círculo lleno de sentido, de alegría, diversión y coreografías impensadas pero que surjen espontáneamente en cada video que secretamente le preparamos a la cumpleañera.

El círculo se mueve, se expande hasta el otro lado del mar, se contrae en un chat, se amplía en las familias de cada una y las enreda en las canciones, en la producción de los videos, en la logística de la sorpresa…

¡Es tan emocionante cada cumple grullero de 50! Si al cumplir 20 nos hubieran dicho que treinta años después seguiríamos celebrando así como locas que somos no nos lo hubiéramos creído. Tuvimos ya fiestas de quince, de despedida de soltera, de casamiento, de despedida y bienvenida, de fiestas por la fiesta misma, pero estas fiestas nuevas de cumplecincuenta son las que más nos emocionan, nos hacen revivirnos, homenajearnos, valorarnos, reconocernos, reflexionarnos y amorarnos con toda nuestra historia en común, nuestra alegría y nuestra amistad encerrada en el círculo infinito de una pulsera.